"LA LLAVE DE TU VOZ"
Todo empezó con un error,
yo estaba comiendo mi comida
y ella vigilando la comitiva,
cuando me levanté a buscar agua,
de repente, me reprendió:
--No te olvides de la bandeja,
de depositarla en su lugar,
que haya un carro para ellas
no es un hecho casual,
que ya empiezo a estar harta
de la gente que las deja…--
Así pues, indignado,
no pude sino mostrar
mi inocencia y mi enfado,
y la pipa de la paz.
Sonrojóse de lado a lado,
al ver mi indignación,
creyó haberse equivocado
y suplicó mi perdón.
Claro que todo era fingido,
pues ya le había perdonado,
mas tras haber cometido
tan grande pecado,
su propia conciencia
dictó su condena:
Semana de penitencia,
¡menuda sentencia!
Hasta yo sentí pena.
De esta forma la conocí,
entre tapas y raciones:
de quejas y sardinas,
de lamentos y boquerones,
de lentejas y lubinas,
de pimientos y chipirones…
Entre bromas y puyas,
tanto mías como suyas,
yo le alegraba la comida,
y ella a mí la vida…
Hasta que un mal día,
cometí yo el error:
dije algo que no debía,
privándome de lo que más quería
hasta que con un poema
le quitara toda la pena
y olvidara todo el rencor,
que acumulado en sus venas
corría por su corazón.
Por eso aunque la panacea
para semejante dolor
infligido ésta no sea,
deseo que sea… la llave de tu voz.
Con cariño:
David López Villamarín
(1987-?)