
Me gustaba verte jugando en la lluvia,
alegre y sin prisa con mil ilusiones,
me gustaba verte sentada y callada,
contemplando el río viéndolo pasar,
me gustaba verte correr por el campo,
descalza y feliz en flores de muchos colores.
Allí te besé con un beso largo
lleno de emoción por tenerte cerca,
allí yo sentí nacer el amor
cuando me invitaste a andar de tu mano,
“Ven”, me decías y el mundo era hermoso
en tus bellos ojos en tu corazón,
en la alegre brisa entre tus cabellos,
en aquella prisa por saber de ti.
Me esperabas siempre a la misma hora
yo escribí poemas para regalarte,
solo en las noches pensaba en tu nombre
para luego verte en todos mis sueños,
así yo te amaba, así te buscaba
y tú me esperabas en aquel lugar,
bajo el árbol grande de miles de Otoños
donde dibujé los dos corazones,
donde yo escuché las bellas canciones
que tú me cantabas tan enamorada.
Un día llegué como hacia siempre
llena mi alma por verte otra vez,
con rosas y versos para regalarte
con un gran amor para entregarte,
pero no eras tú quien me esperaba
no eran tus ojos los que me miraban,
era tu madre triste y llorando
debajo del árbol donde te besé,
con esas palabras que aún yo conservo
con aquel recuerdo de tu triste adiós.
Fue la lluvia aquella que bajó del Cielo
tú me habías dicho que irías a casa,
yo me fui tranquilo pensando en tus ojos
sintiendo tus manos aún en mi piel,
pero no llegaste tranquila a tu casa
como me dijiste que lo ibas a hacer,
te fuiste a jugar bajo aquella lluvia
que siempre te vio bailando dichosa,
pero no ésta vez, mi preciosa, hermosa
pero no ésta vez, ya no volverías,
las luces del Cielo que bajan celosas
rompen las almas que no están ocultas,
bajan sin pensar que pueden llevarse
en sus manos blancas a un ser de cristal,
es que allí tú estabas feliz en el campo
bajo el manantial de gotas del Cielo.
No viste caer sobre tu hermosura esa luz
llameante que tomó tu vida,
no sentiste nada, solo un golpe fuerte
que rompió tu risa y quebró tu alma,
mi amor de la lluvia, mi niñita eterna
mi gloria del campo donde te encontré,
te hallaron allí aquella mañana
sola y malherida, triste, abandonada,
diciendo mi nombre casi sin hablar,
llamando mi nombre y yo... lejos estaba.
Pudiste decir algunas palabras,
esas que tu madre me vino a entregar:
"Te espero en el Cielo mi amor de las rosas
del árbol aquel el de mariposas,
te espero tranquila yo sé que me amas
guardaré un lugar en la nube blanca
para tu llegada, para darnos besos
para continuar jugando en el campo,
para así mirar tus ojos tan lindos
para sentir que estás junto a mí..."
Fueron las palabras que no olvidaré
fueron esas frases que llevo conmigo,
hasta ese momento cuando vuelva a verte
cuando deje atrás todo lo vivido,
cuando la mañana llegue hasta mi puerta
y ya no me encuentre aquí entre la gente,
estaré contigo jugando dichoso
bajo mil estrellas que serán amigas,
entre aquellas flores que voy a llevarte
flores de ese campo donde te encontré,
yo seré poema tú la alegre brisa,
seré una guitarra y tú mi canción,
mi chiquilla hermosa de tardes eternas...
Chiquilla Traviesa de mi corazón.
Gene