Toda ésta aventura ha sido soñada, escrita, compuesta, construida y hecha luz mano a mano con Antonio Cortés. Nuestra colaboración empieza al tiempo que nuestra estrecha y silenciosa amistad, allá por los años de “Laberinto”. Mucho antes, tan solo nos conocíamos pero existía una curiosidad mutua. A partir de “Sereno” toma el vuelo nuestra absoluta complicidad.
Éste ha sido un proyecto realizado de forma libre y siguiendo exclusivamente el impulso de las necesidades: las de escribir canciones que no estuviesen atadas a nada, ni a estructuras estándar o tal vez sí, ni a patrones musicalmente previsibles, ni a reglas del juego. Fuimos en busca del instinto perdido, de sonidos hechos a medida, de historias que reivindicar. Compusimos lo que teníamos desesperadas ganas de escuchar y que no se daba por ningún lado. Cruzamos varios horizontes. El viaje duró un año exacto. De otoño a otoño, encerrados en el laboratorio de “La Cuadra”, nos paseamos por todas las luces que se nos dieron, coqueteando con todas aquellas referencias que se nos antojaron. Fabricamos una producción hecha a medida, desvelando secretos que esperaron hasta hoy para hacer parte de alguna aventura, ésta. No antes se dieron y nunca después lo harán.
Velvetina es mi retrato, el más reciente. Velvetina es lo que hoy soy y deseo ser, mi cara más reservada que nace para vosotros. Antonio Cortés es mi espejo. Velvetina es mi apuesta más contundente y radical. Llena de recovecos, de pasadizos por estrenar y de claves ocultas, Velvetina fluye como a mí me gusta, atravesando territorios a los que pertenezco desde siempre, contados en un idioma de muchas lenguas. Escupe telenoticias y se hace coherente con lo de siempre, lo que me importa, una vez más, no la última. Velvetina llega cargada de una ironía que combate la desesperación para así renovar esperanzas. Nada se pierde definitivamente, todo está en alguna parte escondido y hay que destaparlo, levantarle el vuelo, esa es mi creencia. Velvetina, también tiene curvas y caderas y habla de amor cuando no quiere hablar de otras cosas peores. Velvetina no cree en la guerra y desprecia a quienes la mandan, ni mucho menos en que sean ellos quienes tengan las soluciones. Velvetina exige la paz ya, y respeta las semillas por encima de todas las cosas, al igual que desprende cuidados por toda forma de vida. Velvetina es libre de pensar lo que se le venga en gana, se mosquea con lo políticamente correcto y cada mañana, al levantarse decide qué es lo que va a desayunar y por ende quién tendrá que ser durante todo ese día. De noche duerme y no para de soñar. Velvetina es adorablemente lúcida. Velvetina es terca como un ñu. Velvetina va a ser mi chica durante los próximos años porque estoy loco de amor por ella.