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MI AMIGO WALTER FAILA ESCRIBIÓ: Enfermedad V (versos finales)

¿Debiste acaso decirle lo que no sucedería?
Ya ves, en cuatro gritos se colgaron mis angustias,
tu poder, mi vida, los dolores, mi palabra.
¿A cual de todos ignoraron tus oídos?
¿En cual de ellos encuadraste tus razones?
Ella llevaba en sus círculos de vicios
la anécdota del tiempo consumiendo calendarios.
Confesos vagabundos de verbos infligidos,
rosarios de tristezas en patíbulos celestes.
¿Era acaso preciso mutilar con sumisiones?
¿Envolver sobre su boca la mortaja del destierro?
Hoy la sombra de mi alma huye de los genios
de las parábolas que fluyen en sátiras fontanas.
Hoy me urge la metáfora de metros desprolijos
en la heredad precisa donde brilla la diadema.
No me digas, compañero,
que era justo enclavar sobre el muelle de su cuerpo
la barcaza inadmisible de su lánguida respuesta.
Me dejaste oprimido en tus lastres memoriosos,
me mostraste la hipócrita querella de la aurora,
cuando el sol fue condenado por las nubes del estío.
Estoy enfermo, es verdad, estoy enfermo.
El músculo se ciñe casi mudo en el centro de mi pecho,
cobra impulso la horquilla adormecida por la ciencia,
y es muy corto el camino hacia el exilio,
y son ajenos los senderos del retorno.
¿Consideras aun que callar era lo justo?
Ya ves, me bastaron cuatro gritos de vida miserable,

Walter Faila
22/07/2008









MI AMIGO WALTER FAILA ESCRIBIÓ: Enfermedad IV

Si ves a mi palabra deambulando por el parque,
no relates que agonizan mis últimas poesías.
No la dañes con tristezas que ya bastante ha tenido,
quédate en silencio como sueles hacerlo;
escondido y al acecho en la última guarida,
sin perder los privilegios del poder que aun ostentas.
No le expliques que la noche se alarga en mis desvelos
Que mi carne se retuerce entre las lilas de mis sábanas.
Ocúltate de ella que me liba sobre el cráneo
su verbo de cartílago anochecido de penumbras.
Permite que mi patios de gredas y calizas
se asomen a mis horas de hebras y peñascos,
No recales de la tarde rubia su frescor de manzanillas,
ni amontones discursos de políticas lúgubres
en los sacros oídos de su huella pasajera.
Me basta con mirar el horizonte
colgado de las garras de otro cóndor,
me alcanza con un golpe de sangre en mis arterias,
con un soplo de latidos musitando su congoja.
Te pido que disipes los tiznes de la urbe,
que aclares en dos letras de auténtica desdicha
las causas que envolvieron mi tránsito de nubes.
No dejes a mi fuente heredada de musgos
en la amarilla libertad que se escapa de sus cántaros.
Ya no quiero que me nombres en laureles de silencios,
ni pretendo mi cortejo de alabanzas inauditas.
Si percibes mi palabra extraviada en el camino,
no le cuentes que me viste
llorando en el reglón de algún poema.
Doblado como un junco en medio de los vientos,
quebrado como un roble en la tala de la vida.

Walter Faila
21/08/2008





MI AMIGO WALTER FAILA ESCRIBIÓ: Enfermedad III

Se caen de la vida las cosas,
la vergüenza como símbolo de ética,
el espacio como insignia de la norma,
el dolor en mi emblema de poesía
Se vaciaron todos los vasos,
se bebieron todas las aguas,
se mudaron todos los gritos.
En los carros de la tarde
se trasladan las nostalgias,
y en tu cabello de nítida escarlata
cuelgan los déspotas atisbos
del ruido de una nueva hipocresía.
Aun espero tu palabra imperadora
tu balanza de equilibrio en los estrados,
tu lábaro de honra y de grandeza.
Eres más que un nombre idolatrado,
más que una mueca de prodigio.
Aún espero la jugada precisa.
El escorzado tablero del tiempo
aun confía en los jaques de tus reyes.
No me robes la caricia del aire,
no me quites la justicia del hombre,
no me enrejes en barrancos profundos.
No sometas mi póstumo respiro
a las flores deshojadas en tu playa.
Déjame hacerle un surco más a la tierra
sembrar una semilla de esperanza,
sorber del vientre de un cuarto menguante,
penetrar en mi piel las agujas del sol.
No me condenes sin juicio
no me ahorques sin sogas
No vuelvas turbios mis ojos,
no me dejes sin llanto la mirada.-

Walter Faila
20/07/2008






No supe condensar en dos versos doblados,
o no quieres escuchar mi campana de hastío.
El verbo mastica mi carne de invierno



MI AMIGO WALTER FAILA ESCRIBIÓ: Enfermedad II (Tiempo final)

Las horas se esconden mestruando segundos,
el crepúsculo confunde estaciones con trenes.
Los recuerdos que busco no me encuentran,
los jardines que huelo ya nunca florecen.
La turba me observa para revocar dictámen,
por temor a que muera silencioso a su lado.
por temor a que incomode su estancia serena,
en el místico estío de sus verdes valles.
Un triángulo acuña la memoria quebrada,
y mutila mi estatua de reflejo sombrío.
Busco el milagro de tu pródiga mente,
dictando sentencias de paz y de calma.
Busco encontrar en mi casa de escombros
los versos que sepultan tus ladrillos de hierro.
Una veta de amor que se ciña a tu frente
un clarín de silencio que retumbe en la noche.
Me suelta la mano el músculo laxo
que late lánguido en el centro del pecho.
Mis niñas de perlas se caen sin ruidos.
sin sangre, sin voces, sin muerte.
Apática y pueril, se escapa mi vida.

Walter Faila
20/07/2008


MI AMIGO WALTER FAILA ESCRIBIÓ:Enfermedad

No detengas las aves que me asusta el silencio,
déjame escuchar como baten constantes sus alas,
permíteme mirar los malabares
con que diagraman extensiones en sus vuelos.
Déjame venir desde el fondo del abismo,
donde las cadenas urden la templanza,
socavando mis heridas de agujas y de péndulos.
No le digas a las horas que la noche me menciona
en un verbo impío de galaxias y espejismos.
Yo te entrego la historia de mi sangre fortuita
si liberas los trinos que encerraron tus rejas.
Si la humilde grandeza te hace grande y humilde,
si el poder de la gloria te ennoblece y te guía.
No detengas la luz que me asfixia la sombra,
déjame mirar como encienden sus velas
las chispas de fuego que enclaustraron tus sótanos.
Consiénteme el deseo de ese canto sin ruidos
su mendrugo de harina en mi mesa vacía.
No castigues mi sangre,
no me llames sin gritos,
no me mates sin muerte.-

Walter Faila
14/07/2008







MI AMIGO WALTER FAILA ESCRIBIÓ: "NÍVEA PENA"


Es julio, casi agosto,
los árboles se miran solitarios e impávidos,
heridos y desnudos de hojas y de frutos.
la noche se sienta en las faldas de la tarde,
mientras los chispazos del sol
agonizan entre las nubes negras.

Me sabe el aire a triste ausencia, a piedra fría,
a humo y llanto, a greda y polvo.

Nada que me muestre su mirada de espiga
nada que me traiga su palabra yerta.-
nada que me quite mi ceniza blanca,
mi brasero frío, mi añoranza inquieta.

Nada que me arrastre al circuito
de su lívida sonrisa,
nada que me guarde
los flancos ignorados de su vida.

Augusta y melancólica la noche se sienta
en las faldas opacas de la tenue tarde.
Acaso juega en sus hondos nichos
con el espectro mudo que amarra a sus cadenas?
Acaso siembra en su piel de luna
a savia agreste de su nívea pena?

Por qué me habla sin tener palabras?
Por qué se queda en la ansiedad del beso?
Por qué se muestra como una sombra mustia?
Por qué me sigue sin marcar la huella?

Me sabe el tiempo a colmena antigua,
a baldío infame, a desierto y tierra.

Walter Faila


MI AMIGO WALTER FAILA ESCRIBIÓ "Solo Un Tango"



Solo Un Tango

Si la ves, dile que mis relojes están detenidos
en la hora justa en que leí su última letra.
que la luna duerme en un menguante eterno,
que la palabra tiene la misma voz que nunca escuché.
Que el sol se ha encerrado en un cofre de ausencia
y espera la mágica tarde para brillar desde sus ojos.
Dile que mis poemas languidecen a su sombra,
que soy un muelle sin mar, sin río, sin océano.
Que en mis utópicos jardines arden los pétalos
de las rosas que sembré esperando su retorno.
Si acaso la ves,
Cuéntale que la ciudad acumula los hollines
de los hornos de greda que templan mis anhelos.
Que salgo a caminar en los arreboles del crepúsculo
persiguiendo al fantasma de su lívida sonrisa.
Confiésale que el paisaje agoniza en los sauces
y los pájaros ignoran mis gritos de congoja.
Que mi amor a enfermado de silencios
con una fiebre de abismos y sarcófagos.
Amiga, si la ves, si acaso la vieras,
agrega que soy una balada triste
en la orquesta despoblada de la vida.
Que en la mesa de un bar rompo el hastío
de mis revoluciones perdidas
de mis guerrillas internas.
Amiga… si la ves, abrázala por mi,
y dile nada mas que soy un tango,
solamente un tango de amor.-

Walter Faila


sábado 5 de julio de 2008
Extraviados
No quiero ignorar éste misterio.
Prefiero la obra que construye tu palabra.

Los besos eximidos de injurias y despechos,
callados como el filtro que retiene la borrasca,
la uva ennegrecida de arrugas en el suelo,
y el vino esperando su pulpa nauseabunda.

¿Por qué, ahora te sumerges, sirena de vertiente,
en las piedras oscuras y profundas del silencio?

Prefiero las velas rasgadas de granizos y tormentas,
nuestra barca extraviada en los deltas de una isla.

La verdad a la ignominia adherida como un luto.
Prefiero tu desprecio como nube desbocada,
tu pezuña de pantera desgarrando mis oídos.
Espero tu palabra sin trapos ni corpiños,
tu decir mas allá de gemidos sofistas,
de guiones de revistas y eróticos emblemas.

¿Por qué me hablaste aquella tarde,
gentil al borde del camino?
¿Acaso sediciosas tus razones se troncaron?

Mi cuerpo amontona poco a poco la ceniza,
las brasas fenecieron empapadas por la lluvia.
El sueño se ha encogido en medio de dos gritos.
El amor se ha achatado como un pan sin levadura.

Walter Faila


MI AMIGO WALTER FAILA ESCRIBIÓ :La Hora Veinticinco



Bajo un techo de añil,
camino distraído en busca de la forma,
con la risa cerrada en la esquina del labio,
atardecido en huertos de silencios,
con farolas de estrellas y jirones de viernes.

Una hiedra enamorada de una tapia
me mira coqueta con sus ojos de pájaro,
y una niña cubierta de harapos me observa,
con sus ojos de vino,
y sus pies lacerados y desnudos.

No soy el que fui, soy mi propia sustitución,
el espejo bifurcado en el agua del tiempo,
la sobremesa de antagonismos
en las vertientes de mis esquivas lunas,
el pecado de la lucha en indolencias,
el zorzal que calla su último canto.

Una sobredosis de pálidas tristezas
ha drogado la fuerza que ataña mis instintos.
La hora de la cita vacía
ha colocado los relojes en la hora veinticinco.

No voy…ni vengo
El paso se descarta en la huella no marcada,
Mis iris se sublevan a los lirios y las prados,
Oscuridades de luces que se mueren en mis manos,
y una promesa de amor, que se disipa sin pasos.-

Voy buscando la forma
en la forma en que me hallo.-

Walter Faila



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